lunes, 8 de febrero de 2010

Esquela al jóven enamorado.

Sinceramente no sé que escribir.
Siempre pasa lo mismo...cuando uno se propone a querer hacer algo mega groso, las cosas te salen al revés.
Que Internet, que la luz, que el loro, que los ejercicios de sintaxis de tu hermano, la cena. En fin, infinidad de cosas...que cuando estás libre, lo único que querés hacer es dormir como condenada esperando al nuevo capitulo de 24.
Estando acá sentada, podría hablar de cañerías, bajadas, tanques, calefones y demases.
Pero:
1- No, nadie entendería
2- Aburrido a estas horas.

Sinceramente no sé que escribir.
Y cuanto más digo esto, no dejo de tipear, divagando boludeces y soñando con los ojos abiertos.
Hoy es 9. Si. Martes. Febrero. 2010. Pucha. El tiempo pasó. Pensar que parece ayer cuando nos conocimos. Pensar que a mucha gente le sigo contando de ese día, para que lo apliquen a sus casos. ¡Que no nos roben el lugar, carajo!
Pensar que pasaron 22 meses ya. Dificil de creer, creo que nunca lo podré saber. Pero qué quiero saber?
No tengo que saber nada. Vivo cuestionandome millones de cosas a diario; mi voluntad flagela cual alga salida de su hábitat. Pero no tengo que saber nada. Dicen que tengo que dejarme llevar, sentir, amar nomás.
Pero es un poco complicado después que te jodieron en tiempos pasados. Aún hoy no lo asimilo del todo. Ellos se congregan a veces en mi cabeza, a reirse de mí, a estirarme, a hacerme mal.
No tengo que saber nada. Pues no. Tengo que cerrar del todo el libro. Es curioso enterarse que ese libro es infinito y maldito. Infinito y maldito.
¡Que ironía! Dejame entender algo... Vos tenés una misión, no? Conmigo, no? Si es así, es hora que te hagas cargo de ella.
¿No debería cerrar ese libro de una vez? Vamos, sé que te gusta verme sonreir. ¿Me viste sonreir de verdad? Deberías continuar con tu misión. No deberías dejar que yo me vaya. Porque sé que un día me iré. Y no a ver 24, o a hablarte de instalaciones.

Me voy a ir en serio. Voy a cerrar la puerta de tu casa, tomar el colectivo y no volver jamás.
Porque ese día, voy a entender todo. Porque ese día sufriré. Y mi cabeza ganará su batalla. Ellos ganarán. Volverán.


Si tenés una misión que cumplir, querido, cumplila. No sabemos cuanto tiempo queda, pero hay que aprovecharlo. No hagas que me vaya, no hagas que ese libro me siga consumiendo. No.

Sinceramente, no sé que más escribir. Con 22 meses de noviazgo encima.
Tengo miedo y jamás fui TAN feliz.

1 comentario:

David "Solid Snake" Pedreira dijo...

Son las 6 y media de la mañana lol y acá me tenés leyendo tu blog.

Creo que no tengo mucho que decir. No ando inspirado. Pero yo te hice una promesa de dedito anoche. Y más allá de que no haya sido física, you know that it counts. Nunca he roto una de esas promesas, no voy a empezar ahora.

Te amo con locura, pasión y...locura y pasión. Ok, no se me ocurría otra palabra, NO ME PEGUES.


Dave
PD: The game, obvio.
PD 2: Te extraño...